Reforma Tributaria 2016: un caos que puede evitarse

Muy apreciados clientes y amigos:

En la actual encrucijada del país se debate si debe presentarse o no un proyecto de reforma tributaria

Algunos estiman que no hacerlo podría tener costos más altos para el crecimiento, que aquellos que resultarían del hecho de pasarla y aprobarla por el Congreso con el totalmente seguro incremento de las tasas efectivas de impuestos

En nuestro sentir ello no es válido porque la vía de los gravámenes no es la única viable para solventar el presupuesto nacional

En épocas de necesidad debe acudirse primero al control del gasto y del costo, así ello requiera costos políticos altos, en vez de tomar de primera mano la inveterada vía de “apretar la correa” - más aún de lo que ya está - a los medios de producción y de generación de riqueza

Razones y hechos para esta consideración están a la orden del día, hoy más que antes. Entre tales tenemos:

  • una campaña contra toda razón, apostando a una supuesta negociación con un grupo de fascinerosos que, agazapados tras la muy loable bandera de la paz, están organizando sus cuadros para que unos resulten libres de culpa penal mientras que otros quedan fortalecidos y manejando los hilos de la inquina, el narcotráfico y el secuestro

    En lugar de malgastar muy cuantiosas sumas en un terco proceso que ya lleva más de cuatro años, y de orientar otras muchísimo más cuantiosas hacia la protección futura de unos criminales, debían dirigirse esos dineros a fortalecer las fuerzas que defiendan al país y a sus ciudadanos del enseñoreamiento del crimen
  • un Congreso que se preocupa por incrementar sus dietas en vez de apoyar el control del gasto y laborar conforme lo que debe ser, sin favoritismos y con lo que hoy es bien ausente: ética!!
  • una dilapidación de dineros estatales en publicidad a campañas para forzar la imagen que en el terreno no se posee
  • una corrupción galopante que impide el buen curso de las cosas; que adjudica trabajos sin importar la calidad; y que genera sobrecostos que finalmente han de pagarse con los mismos recursos oficiales logrados de manos de los contribuyentes

De nada sirve inyectar ingresos cuando están rotas las venas de la dilapidación y del gasto estatal: es como transfundir a un paciente que tiene un orificio por donde sale a borbotones el suministro vital !

De dónde saldrían en las empresas los mayores aportes fiscales para cubrir el 14% que supuestamente cabe de manera adicional en la presión tributaria colombiana según palabras de la OECD?

El efecto sería visto en muy corto tiempo: si se aprobara una nueva ley tributaria que traiga mayores cargas (vía elevamiento en las tasas de impuestos, limitación de descuentos, no deducibilidad de costos y gastos, eliminación de rentas exentas y/o finalización de beneficios especiales), veremos una descapitalización de las empresas, una fuga de recursos, una caída en la capacidad de generación .. una muy grave inflación ….

La solución no es, queridos amigos, pasar una reforma tributaria para generar mayores recursos

La solución de fondo es sí, en cambio, una revisión de la estructura y del comportamiento estatal y privado para frenar las venas rotas de la corrupción y de la evasión, el despilfarro y la ilicitud, la consideración burocrática y el favor político por sobre la conveniencia pública

La tarea no es fácil, en absoluto. Y no puede darse por una sola persona. Tenemos que intervenir todos. Y ello tendrá efecto cuando:

  • se dejen de lado las actuaciones dictatoriales
  • haya debido respeto a la crítica, empezando por despolitizarla y quitarle el remoquete de “oposición irreflexiva”
  • se amplíe el cerco de la “base tributaria” para abarcar con fiscalización a los miles de negocios hoy invisibles al radar oficial (para lo cual no se requiere una “reforma” sino voluntad política para atacar las mafias y los carteles de la evasión, usando en ello las herramientas de requerimientos, cruces y allanamientos que ya se tienen)
  • se repudie la corrupción
  • se tomen posiciones honestas y verticales frente al delito, cualquiera sea su forma
  • tengamos una rama jurisdiccional que vuelva a ser ajena a la politiquería
  • las leyes consideren el bienestar general y no el de grupúsculos como los de “las minorías étnicas” bajo cuyo nombre se cubren gestores de irregularidades como la invasión al corredor por el que proyectó EPSA la segunda línea eléctrica al Pacífico Colombiano
  • recobremos la institucionalidad y el respeto a la autoridad
  • salgamos de la atonía y del adormilamiento propios de una zona de confort que resulta cómplice

Como en FuenteOvejuna, “todos a una”, señores

En mi sentir una Reforma Tributaria con mayor presión fiscal “hacia los de siempre” sería el grano que desbordaría el aluvión: las empresas – y los empresarios - NO aguantan más cargas tributarias ni más persecución por el mero hecho de ser “formales”!!

A consideración, con un muy respetuoso saludo y la mejor intención hacia el país que todos queremos: Colombia!

Luis Hernando Franco
Director
Franco Murgueitio & Asociados
www.francomurgueitio.com

 

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